Hasta el próximo 30 de junio de 2018, y por primera vez en la historia del organismo, Argentina presidirá el GAFI en la figura del que fuera hasta ahora secretario de Justicia, Santiago Otamendi.

Se trata de un paso significativo si se tiene en cuenta que hace unos años Argentina estaba en su ‘lista gris’ como país que incumplía los estándares de lucha contra el blanqueo de capitales.

Los objetivos de esta presidencia que tomó el relevo a la española durante el plenario celebrado en Valencia entre los días 21 a 23 de junio, parten de trabajar teniendo en cuenta las prioridades del G-20 en aquellas áreas de interés mutuo, así como de incluir en la agenda a jueces y fiscales para que conozcan qué hace el GAFI, cuáles son sus recomendaciones y se compartan acciones efectivas.

Financiación del terrorismo

Para Otamendi, el trabajo del GAFI para combatir la financiación del terrorismo debe mantenerse como máxima prioridad pero adaptando su estrategia a dos cuestiones: conocer en profundidad los métodos que utilizan organizaciones como el Da’esh para recaudar, mover y utilizar sus fondos; y enfocarse en los métodos que utilizan estas organizaciones terroristas aprovechando nuevos productos y tecnologías de pago, incluyendo las monedas virtuales.

En este segundo punto, se dará continuidad al diálogo ya emprendido entre el GAFI y las FinTech con cinco principios rectores para que este sector sea un aliado en los retos que deben afrontar los Estados contra el blanqueo y la financiación del terrorismo.

El papel de jueces y fiscales

La nueva presidencia apuesta por el Poder Judicial y el Ministerio Fiscal en la medida que son instituciones cruciales en la transparencia y el Estado de Derecho, pilares de un sistema eficaz de lucha contra el blanqueo y la financiación del terrorismo.

En este sentido, Otamendi considera que deberían desempeñar un papel más destacado en el GAFI, incluso como parte de las delegaciones miembros, con participación en el plenario y en los Grupos de Trabajo.

Además, en esta relación pretende incorporar mayores compromisos en cuanto a que exista una mejor comprensión y aplicación eficaz de los tipos delictivos. Identificar y acabar con los  delitos financieros en todos los países es el desafío, apunta el presidente, ya que “aunque la mayoría de jurisdicciones han criminalizado el blanqueo de capitales, no todas han aplicado un número relevante de condenas y la mayoría tiene una experiencia limitada en cuanto a congelación de activos”.

También con el intercambio de experiencias e información, el GAFI podrá tener un conocimiento más exhaustivo de las tendencias y patrones del ML / TF e identificar y reportar los nuevos métodos que utilizan terroristas y criminales para eludir las medidas de control normativo.

Mejora de la transparencia e integridad de los flujos financieros

Las personas jurídicas serán protagonistas de esta mejora que se pretende dar en transparencia y, en concreto, sobre la disponibilidad de información exacta sobre el beneficiario efectivo donde se completará el programa de trabajo.

El GAFI define esta figura como la persona física que, en última instancia, posee o controla un cliente y/o la persona física en cuyo nombre se realiza la transacción. También incluye a quien ejerce el control efectivo final sobre una persona jurídica o acuerdo legal.